Un cohete ruso Protón M que debía poner en órbita tres satélites Glonass se estrelló el pasado 2 de julio en el cosmódromo de Baikonur (Kazjistán) menos de un minuto después de su lanzamiento. En los primeros segundos de vuelo el cohete se desvío de su trayectoria y cayó en el territorio del cosmódromo sin que se hayan producido víctimas mortales, según las primeras informaciones.

 

El cohete comienza a desviarse de la trayectoria cuatro segundos después del lanzamiento con una fuerte oscilación en cabeceo. Doce segundos tras el despegue las oscilaciones son mayores y ya ha perdido claramente el control. A los 17 segundos los motores se apagaron de forma anómala (aunque siguieron en funcionamiento hasta el impacto contra el suelo), explica danielmarin.blogspot.com.es.

vk.com/sweet_glamourPor el momento no hay informaciones de víctimas mortales, aunque el fuego en el lugar del impacto continuaba 24 horas después. Sin embargo no se esperan victimas al caer el cohete en una zona despejada. Se calcula que podría haber alrededor de 600 toneladas de combustible con componentes altamente tóxicos como el heptilo, además de queroseno y tetróxido de dinitrógeno, según informó el Ministerio de Emergencias de Kazajistán.

Según informaron a la agencia rusa de noticias ITAR-TASS miembros del servicio de búsquedas y rescate, las comunidades aledañas al accidente no corren ningún peligro. La población más cercana, Baikonur (36.175 habitantes), está a 25 kilómetros y finalmente, en contra de las primeras informaciones, no se ha llevado a cabo ninguna evacuación.

El portavoz de Roskosmos, la agencia espacial rusa, Alexéi Kuznetsov, ha declarado que el fallo está en los “propulsores de dirección”, pero no especificó la causa.

Fuentes de la industria espacial citadas por Interfax cifran en unos 105 millones de euros las pérdidas causadas por la catastrofe. Las primeras causas oficiales del accidente se conocerán en los próximos días. También se ha informado de que el accidente obligará a suspender los lanzamientos desde Baikonur durante el tiempo que duren las labores de limpieza del territorio contaminado por el combustible, aproximadamente dos o tres meses. Las autoridades de Kazajstán se han quejado repetidamente a Rusia por utilizar combustible tóxico, que utiliza estas instalaciones en régimen de arrendamiento.

Ya son tres los incidentes ocurridos este año en lanzamientos de cohetes rusos. En febrero fallo el lanzamiento del cohete portador Zenit-3SL, que cayó en el Océano Pacífico y los otros incidentes se registraron con aparatos del Ministerio de Defensa. El cosmódromo de Baikonur tampoco esta libre de sucesos, ya que en 2007 Kazajistán suspendió temporalmente los lanzamientos previstos de cohetes rusos Protón1, tras la explosión sobre territorio kazajo del lanzador que transportaba el satélite japonés de telecomunicaciones "JCSat 11".

El cohete siniestrado debía poner en órbita tres satélites de Glonass-M para el sistema de posicionamiento ruso GLONASS, análogo al GPS estadounidense, fabricado por la empresa ISS Reshetnyov (Zheleznogorsk). Este lanzamiento llevaba los satélites número 48, 59 y 50 (Blok 47) de la serie Uragán-M (14F113) o GLONASS-M. El Primer Ministro ruso Dmitry Rogozin habia anunciado el lanzamiento dentro como programado para reemplazar aquellos cuya vida útil ha expirado, con el fin de mantener los 24 satélites operativos actuales, que garantizan su cobertura global. Además existen cuatro satélites en reserva y un satélite Glonass-K, serie más avanzada, en una fase de prueba.

No es la primera vez que Rusia pierde tres satélites Glonass-M en un lanzamiento: el 5 de diciembre de 2010 tres aparatos de esa serie cayeron en el océano Pacífico debido a un fallo en el bloque acelerador, la última etapa del cohete. La investigación determinó que el accidente fue producto de un error humano, ya que se cargó más combustible del necesario en el tanque del bloque acelerador.