El Consejo de Ministros de España de ayer 4 de julio aprobó un nuevo marco regulatorio para el uso de los denominados aeronaves no tripuladas, también llamados UAV o drones.

Finalmente y tras unos meses de retraso sobre lo anunciado, el Consejo de Ministros ha aprobado un «marco regulatorio especial para las operaciones con drones», enmarcado en el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, dirigidas a «fomentar el funcionamiento eficiente de los mercados, mejorar la financiación y la empleabilidad». El nuevo marco regulatorio se incluye dentro del apartado de infraestructuras y transporte, con el que se trata de impulsar la actividad económica a través de las nuevas tecnologías, como los drones, entre otras medidas. La actividad será desarrollada reglamentariamente en los próximos meses.

Marco regulatorio especial para las operaciones con drones

El Real Decreto Ley incluye el régimen temporal para las operaciones con aeronaves pilotadas por control remoto, los llamados drones, de peso inferior a los 150 kilos al despegue, en el que se establecen las condiciones de explotación de estas aeronaves para la realización de trabajos técnicos y científicos.

Este reglamento temporal contempla los distintos escenarios en los que se podrán realizar los distintos trabajos aéreos y en función del peso de la aeronave. A partir de ahora se puedan utilizar drones para realización de trabajos aéreos como son: actividades de investigación y desarrollo; tratamientos aéreos, fitosanitarios, extinción de incendios forestales, levantamientos aéreos; observación y vigilancia aérea incluyendo filmación, publicidad aérea, operaciones de emergencia, búsqueda y salvamento; y otro tipo de trabajos especiales.

En todo caso y mientras se aprueba la reglamentación definitiva, las operaciones que se pueden realizar se limitarán al espacio aéreo no controlado y sobre zonas no pobladas.

El régimen aprobado establece requisitos en función del peso del aparato al despegue y los clasifica en aeronaves de más de veinticinco kilos, de menos de dos kilos y de hasta veinticinco kilos. Pero, independientemente de su peso hay unos requisitos comunes para todas ellas, así como para los pilotos y las empresas que las operen.

Requisitos comunes para todos

Todos los drones, sin excepción, deben llevar fijada en su estructura una placa de identificación y las empresas operadoras de drones deberán tener, entre otros requisitos, un manual de operaciones y de un estudio aeronáutico de seguridad para cada operación (por ejemplo, con el viento máximo que va a volar).

Todos los pilotos de drones deberán acreditar, entre otros requisitos, que son titulares de cualquier licencia de piloto, incluyendo la de piloto de ultraligero, o demostrar de forma fehaciente que disponen de los conocimientos teóricos necesarios para obtenerla.

Una de las principales novedades de este Reglamento es que, al contrario de lo que ocurría hasta ahora, los drones de menos de veinticinco kilogramos al despegue no deberán estar inscritos en el Registro de Matrícula de Aeronaves y disponer de un certificado de aeronavegabilidad, sí lo tienen que tener los que superen este peso.

El cumplimiento de todos estos requisitos no exime al operador, que es, en todo caso, el responsable de la aeronave y de la operación, del cumplimiento del resto de la normativa aplicable, en particular en relación con el uso del espectro radioeléctrico, la protección de datos o la toma de imágenes aéreas, ni de su responsabilidad por los daños causados por la operación o la aeronave.

Seguridad para las personas y seguridad en los negocios

El Ministerio de Fomento venia anunciando en diferentes foros y notas de prensa su intención de regular el sector, destacando su importancia y las oportunidades de negocio que se abren para las industrias, para lo que era “necesario contar lo más rápidamente posible con una regulación que permita el desarrollo seguro y ordenado de las actividades civiles con aeronaves no tripuladas...» Las intenciones no se correspondían con la realidad debido a los retrasos que se producían en la anunciada regulación, que no acaba de llegar. A principios de abril, una nota de prensa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea AESA recordando que no estaba permitido el uso de drones confundió a muchos y causó un gran revuelo aunque no suponia nueva reglamentación a la ya existente.

La Comisión Europea ya había propuesto a principios de abril establecer nuevas normas estrictas para regular las operaciones de los drones civiles y unificar las diferentes normas que rigen en cada país. Siim Kallas, Vicepresidente de la Comisión encargado de Transportes, declaró entonces: «Los drones civiles pueden comprobar si hay daños en puentes de carretera o ferroviarios, supervisar catástrofes naturales tales como inundaciones o fumigar cultivos con gran precisión. Los hay de todo tipo y tamaño. En el futuro podrán incluso repartir los libros que hayamos encargado a nuestra tienda en línea favorita. Pero muchas personas, incluido yo mismo, tienen dudas sobre la seguridad, la protección y la privacidad en relación con estos dispositivos». 

La Comisión Europea estima que alrededor de un 10% del mercado aeronáutico en los próximos 10 años sea debido al uso civil de los drones, alrededor de 15 mil millones de euros al año.