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Desarrollo de un modelo espacial para la evaluación del peligro de incendios forestales en la Sierra Madre Oriental de México  El artículo se publicó en la revista Investigaciones Geográficas, Boletín del Instituto de Geografía, número 56, 2005. El Instituto de Geografía (IGg) de la Universidad Nacional Autómoma de México (UNAM) es la entidad de mayor trascendencia en el desarrollo de la disciplina geográfica en el país. Es el Instituto de investigación más grande y de mayor tradición de México. Los autores son: -
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, Instituto de Ecología, A.C. Centro de Investigación sobre Sequía.
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, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad Autónoma de Nuevo León.
- José Verástegui Chávez, Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.
- Javier Jiménez Pérez, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad Autónoma de Nuevo León.
- Oscar Alberto Aguirre Calderón, Facultad de Ciencias Forestales, Universidad Autónoma de Nuevo León.
El propósito de este estudio fue crear un modelo para evaluar el peligro de incendios forestales en una porción de bosque de clima templado en el estado de Nuevo León. Se empleó el método de análisis espacial multicriterio para integrar y evaluar en un sistema de información geográfica las variables que tienen influencia alta en el peligro de incendios forestales. La estructura del índice de peligro de incendios forestales incluyó tres componentes.
El componente de combustibles forestales, que fue generado a partir de la evaluación de la carga de combustibles forestales muertos; el componente meteorológico se estructuró con la integración de la temperatura media máxima mensual y la precipitación total mensual. Por último, el componente de causa se derivó mediante la evaluación de elementos socioeconómicos representados por rasgos geográficos. Los tres componentes fueron integrados en una regla de decisión y se crearon mapas mensuales que mostraron la localización de las áreas vulnerables a incendios forestales. Introducción Debido a las condiciones climáticas de México, existen áreas vulnerables a incendios forestales, donde un gran número impacta significativamente los ecosistemas durante la época seca del año. De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT, 2001), de 1991 a 2000 ocurrieron en México 82 730 incendios forestales que afectaron una superficie de 26 754 km2. Por su parte, el estado de Nuevo León registró 619 incendios durante el periodo de 1980 a 1998, que ocasionaron daños a una superficie de 1 032.8 km2. Particularmente de 1989 a 1998, el problema se agravó debido a las condiciones meteorológicas que favorecieron la presencia de incendios (SEMARNAP, Delegación Federal en Nuevo León, 1999), y de acuerdo con Treviño et al. (2000), en el sur de Nuevo León las comunidades vegetales más afectadas durante la temporada de incendios de 1998 fueron los matorrales desérticos, las áreas con chaparral y bosques de clima templado, que sumaron una superficie de 239.95 km2 siniestrados. Los incendios en México son conceptuados como el factor de perturbación que más daño ha causado a los ecosistemas, y son la resultante de la interacción de diversos elementos de carácter socioeconómico e incluso político y cultural que, influidos por factores topográficos y climáticos, dificultan la minimización de los daños (Sánchez, 1989). Con la finalidad de reducir los daños por el fuego, dirigir las acciones de combate, y contar con una mejor eficiencia en el uso de los recursos humanos y materiales, es preciso contar con estrategias de prevención y control de incendios. El éxito en el diseño y ejecución de planes de manejo forestal que incorporen dichas estrategias, depende en gran medida del conocimiento de un Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF), capaz de reflejar la posibilidad de que un incendio ocurra considerando factores meteorológicos, combustibles forestales, rasgos topográficos y la influencia de las actividades humanas en el bosque. A través del tiempo han sido desarrollados diversos modelos para estimar el IPIF considerando principalmente variables meteorológicas y combustibles forestales (Stolyarchuk 1979; Mathur et al. 1984; Marcozzi et al. 1994; Mandallaz y Ye. 1997;Wybo, et al. 1995; Gutiérrez et al. 1997; Gouma y Chronopoulou-Sereli 1998; Leathwick y Briggs 2001). Hoy en día existen sistemas en el ámbito mundial para identificar las áreas con peligro de incendios, entre los que destacan el Canadian Forest Fire Danger Index (Lee et al. 2002); el sistema Forest Fire Danger Index desarrollado en Australia (CSIRO Forestry and Forest Products 2000) y el National Fire Danger Rating System, desarrollado por el Servicio Forestal de Estados Unidos de América (Deeming et al.,1978). Sin embargo, los estudios desarrollados en México han sido esfuerzos aislados que consideran principalmente la carga de combustibles forestales y algunas variables meteorológicas (Magaña, 1985; Zapata, 1991; Santillán, 1993). Destaca el trabajo realizado por Sepúlveda et al. (1999), quienes obtuvieron índices de peligro de incendios analizando espacialmente modelos de combustibles y variables meteorológicas en Baja California. A nivel nacional ha sido adoptado el modelo canadiense de peligro de incendios (SEMARNAT, 2001). Sin embargo, la necesidad de conocer con mayor detalle las áreas con peligro de incendios e incorporarlas al manejo forestal, es una prioridad considerada por la mayoría de los poseedores y administradores de los recursos forestales, por lo que en este estudio se propuso un modelo que cumpliera con esta característica. Descargar artículo completo (.pdf)
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