No podemos estar rasgándonos las vestiduras y lamiéndonos las heridas cual boxeador tras el interminable asalto de explicar lo que somos o no somos. Yo tengo muy claro que soy Geógrafo; un Geógrafo sin adjetivos.

Hace más de dos siglos que el objeto de nuestra ciencia está más que claro. Citaría varios ejemplos pero me centro solamente en dos y, ¡ya!; El primer ejemplo, de 1886, nos lo dan las «Nociones de Geografía científica» de George Grove que, cito textualmente, dice: «Los libros de geografía descriptiva han dejado de ser ciencia. La Geografía es describir, definir y analizar todas las relaciones geográficas con las partes que la rodean y deducir y proponer soluciones para el Hombre y su entorno» y, el segundo, es la propia publicación del perfil profesional del Colegio de Geógrafos.
Así que, para mí, lejos queda ya la lucha «intestina» por la definición epistemológica de la Geografía cuyas dos ilustraciones más representativas enfrentaron a geógrafos positivistas y posibilitas en el llamado «Rapto de la Geografía».

Geógrafo sin adjetivos
El primer rapto de la Geografía, el río de los números (1967). Y segundo, diez años más tarde, el río del compromiso (1977)

 

Pienso que como geógrafo es conveniente dejar de poner adjetivos a nuestra esencia porque es lo que nos hace quedarnos en fuera de juego. ¡Oiga!, es que yo soy geógrafo especialista en geomarketing o mira que yo soy geógrafo climatólogo, etc. Personalmente creo que se está parcelando con el adjetivo. Y yo, soy un geógrafo sin adjetivos.

Tú eres geógrafo como mi padre ha sido fontanero y no era fontanero especialista en calefacción o en desagües o sólo en obra nueva. Nunca le escuché que no supiera hacer algo de la profesión que aprendí. Y si no podía hacer el trabajo recomendaba a otro fontanero (corporativismo) dado que o bien era por carga de trabajo o porque la inversión inicial del proyecto planteado, como podía ser la reforma integral de un edificio (que exige asociacionismo con un aparejador, un albañil, un electricista, etc.) era mayor de lo que podía asumir por capacitación profesional como autónomo que ha sido toda su vida.

Yo no me considero ninguna víctima para hacer una campaña #GeoMeToo de carácter puramente geográfico si no se plantean soluciones efectivas al panorama problemático de inserción laboral existente. Yo lo que quiero es dar soluciones para que, si es posible, las organizaciones encargadas de defender nuestra ciencia desde el punto de vista académico y profesional puedan modificar el rumbo de este barco. Pero, evidentemente, desde la queja, el desasosiego y el victimismo no lograremos mucho más de lo que ya tenemos aunque lo escribamos año tras año.

Propuestas

Ahí van unas cuantas propuestas de solución que no me las saco de la chistera y que comparten muchos colegas.

Desde el punto de vista educativo de nuestra ciencia, Jonathan Gómez Cantero en su entrada: «Profesionales de la Geografía: cada vez más olvidados, pero más necesarios que nunca» nos citaba indirectamente cuando hablaba de la modificación del currículum educativo aragonés. Este tema es algo en lo que estamos batallando, de la mano, el Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza y el Colegio de Geógrafos de Aragón desde hace años con mejor o peor suerte. Esta es una lucha clave que pasa por dos aspectos; el primero, dejar de ponderar las asignaturas (o ponderarlas de la misma manera) en 2º de Bachillerato que recibe el alumno porque les dirige y encamina hacia del Grado que va a estudiar y, el segundo, si el abanico de asignaturas se amplía en los diseños de currículum educativos autonómicos entonces luchar por impartir también la asignatura de Ciencias de la Tierra. No coincido con Jonathan Gómez con lo de impartir Biología o Geología (porque ahí dejan de existir las relaciones hombre-medio como tal). Pero, sí hay que batallar porque, a día de hoy, nuestro colectivo profesional está totalmente habilitado para dar Ciencias de la Tierra (la Geografía, sin duda, es una de ellas).

Desde el punto de vista académico de nuestra ciencia, me sumo a la opinión del ex-Presidente del Colegio de Geógrafos en España, Antonio Prieto, que asistía a la masiva oferta de Grados de Geografía en España. No estoy tan de acuerdo con darle especificidad a los Grados porque insisto en que yo soy Geógrafo sin adjetivos. El carácter específico te lo da con casi toda seguridad tú salida profesional y la evolución de la misma. Si fuera por mi especificidad al salir de la carrera estaría trabajando en el campo profesional del medio ambiente pero finalmente no estoy en ese campo porque he conseguido abrirme hueco en otro campo profesional que me llena igual porque soy; Geógrafo sin adjetivos.

Desde el punto de vista profesional, el geógrafo, como otros profesionales, ha de seguir renovándose y, sobre todo, ampliar el número de habilidades para entrar en el mercado profesional sin necesidad de decir que es lo que es o no es.

Eso pasa por saber emprender, adquirir habilidades sociales (oratoria, liderazgo, etc.) e, innegablemente, establecer vínculos profesionales corporativos (con los de tu propio perfil profesional) y asociacionistas (con otros profesionales). Este último punto es clave, y ahí pongo a un economista amigo mío que es un competente gestor contable que sabe a lo que se dedica y cuenta con otros economistas para campos profesionales que no domina a la perfección y abogados u otros profesionales para el campo profesional en el que desarrolla su actividad. ¡Vaya! muy parecido a mi padre, el fontanero, si quisiera emprender la reforma integral de un edificio, ¿no?.

A este respecto, el Colegio de Geógrafos, que está haciendo una espectacular labor de defensa de la profesión vía judicial en el último lustro, ha de invertir más tiempo en aumentar la presencia social del colectivo y ofertar e insistir a nuestros geógrafos en la importancia de adquirir estas habilidades en el desarrollo de su profesión de una forma pragmática dado que la Universidad no te las va a desarrollar en el Grado, como parece lógico.

Este año 2018 se han reestablecido los contactos entre la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE) y el Colegio de Geógrafos para retomar acciones conjuntamente. Yo insisto en que es muy probable que el éxito radique en unir fuerzas salvando los escollos administrativos de sus figuras jurídicas. Si esto no es posible, en este caso sí que sería conveniente parcelar y coordinarse para que la AGE sea el brazo académico-técnico de la Geografía y el Colegio de Geógrafos el brazo técnico-profesional. Es decir, es en la parte técnica donde se encuentran ambas organizaciones y cada uno ejerce presión donde debe a la hora de, reforzar los cimientos de nuestra ciencia y dotar al mercado laboral del mejor geógrafo profesional. Y, ¿por qué no?, aliarse o asociarse con otras organizaciones que están funcionando muy bien como es el caso de la Sociedad Geográfica Española.

Coincido con Jonathan en que la presencia social es fundamental. Pero, por favor, hay que dar soluciones y no lamentarse. Yo soy geógrafo sin adjetivos y, tal como dijo el Director del Instituto Geográfico de Aragón (IGEAR), el Dr. Fernando López Martín, en la entrega de premios de las últimas Olimpiadas de Geografía en Aragón, hay una frase de Benjamin Franklin que dice: "Háblame y te escucho; Explícame y te entiendo; Implícame y aprendo". Eso hace la Geografía, implicar y aprender, para dar soluciones a los problemas del hombre y su territorio.

Rafael Martínez Cebolla. Geógrafo. Nº colegiado: 2.209