En el plano del monasterio de Sankt Gallen, dibujado sobre pergamino en torno al año 825, se  considera el plano de arquitectura más antiguo de los conservados. En él se muestra un monasterio ideal de la época carolingia, con iglesia, casas, establos, jardín de planta medicinales, etc., concebido como una pequeña ciudad autosuficiente.

Se trata de un dibujo de tinta negra y roja, ejecutado sobre una pieza de pergamino formada por cinco partes hilvanadas que juntas tienen unas dimensiones de 112x77 cm.

Actualmente el plano de conserva en la biblioteca de la localidad suiza de Saint Gall y representa el ideal de un monasterio como una pequeña ciudad autosuficiente, donde observamos la gran iglesia, el claustro o los dormitorios de los religiosos, pero también la bodega, un cementerio, huertas, hospital, cervecería, etc.

Plano de Saint Gaill

El documento data del primer tercio del siglo IX y está relacionado con la reforma monacal promovida por el abad san Benito de Aniano (750-821). Con la reforma se adoptó la regla de san Benito de Nursia en todos los monasterios en los territorios del Imperio.

Carlos Chafón, arquitecto e investigador mexicano, explica (1) como llegó a conservarse el plano

«Tres siglos después de haber sido dibujado el Plano, el reverso del documento fue utilizado por un amanuense que ahí transcribió una versión de la vida de san Martín de Tours. Ésta fue probablemente la circunstancia que permitió la conservación de este verdadero tesoro medieval. En efecto, olvidada ya la razón fundamental de su factura, el documento fue doblado en dieciséis partes, hasta obtener el tamaño aproximado de un libro,y conservado en la biblioteca del monasterio de Sankt Gallen, bajo la creencia de que era la vida de san Martín de Tours (316-397), famoso obispo, predicador e iniciador de la vida religiosa en las Galias, ilustrada con un croquis de su monasterio».

Por la dedicatoria presente en el plano sabemos que se trataba de un obsequio al abad de Sankt Gallen, Gozberto († 837) y algunos autores han deducido que el autor de documento copio el plano de una especie de prototipo previo y que trata de cubrir las necesidades de un monasterio tipo, pero sujeto a cambios.

El plano ha sido ampliamente estudiado y ha producido una amplia bibliografía, destacando el trabajo de Walter Horn y Ernest Born en 1979 [The Plan of St. Gall , Berkeley, University of California Press, 3 vols., 1979]: tres grandes tomos con los resultados de sus investigaciones realizadas durante veinte años, en una obra «monumental y extraordinaria en su minuciosidad, pesquisas y conclusiones». Una forma de acercarse a la historia y curiosidades que rodean al plano, de manera amena pero con rigor, es con la publicación Carlos Chafón Olmos que hemos mencionado anteriormente y que no te debes perder.

(1) Carlos Chafón Olmos. El Plano de Sankt Gallen. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, núm. 78, 2001

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