El mapa es más interesante que el territorio. Éste es el título que Jed Martin, el personaje de «El mapa y el territorio», la última novela de Michel Houellebecq, elige para su trabajo artístico sobre los mapas Michelin. En este texto, el escritor francés realiza con brillo y provocación una crítica del mercado del arte contemporáneo. Y es que son muchos los artistas que toman la cartografía como campo de trabajo, revisando los mapas ya establecidos, dibujando sus propios mapas o reciclándolos como soporte para crear otros objetos.

Una explicación puede ser que existe una fascinación generalizada por los mapas. La historia de los mapas relata el intento del hombre por dibujar el mundo, por nombrar los límites de su conocimiento y por fijar en el papel sus conquistas. El trazo de los contornos y los relieves del territorio, la tipografía asociada a los nombres de mares, montañas o ciudades, los códigos de colores..., todo conforma una iconografía que invita a realizar un viaje mental sobre el papel. Aunque, sin duda, el cambio de escala es el juego que más cautiva al lector de mapas, porque le ofrece la posibilidad de llevar el mundo en el bolsillo.

Ya lo demostró Jorge Luis Borges, en su relato Del rigor de la ciencia [vídeo], un mapa a escala 1:1 resulta inservible. Los mapas no son el territorio sino una representación del mundo. Pero, ¿qué ocurre en el territorio? En los lugares donde habitan los seres humanos, donde son parte del mundo, donde se mueven, existen las líneas fronterizas que delimitan los Estados, que separan manchas de color en el papel impreso de los mapas. Son muros que detienen el movimiento, que interfieren con los caminos que trazan los hombres en el faz de la tierra. En este sentido, los mapas, la construcción política del territorio que simbolizan, tienen consecuencias directas en la vida de las personas.

Foto cortesía de Mapamundistas

MAPAMUNDISTAS 2014 quiere abordar estas situaciones de fricción entre la hegemonía de las naciones sobre el terreno y el libre albedrío de las personas en el ejercicio de su derecho a desplazarse. Asimismo quiere prestar atención a esta zona en blanco, en construcción, en la que los individuos establecen su relación con el territorio y el mapa, en un momento en el que el Global Positionning System (GPS) está reemplazando la cartografía tradicional.

Usted está aquí. Los usuarios de esta nueva tecnología se pueden situar en cualquier lugar de la tierra y conocer simultáneamente su posición en el mapa, es decir, encontrarse a la vez en el mundo y en su representación. Además de experimentar el paisaje físico, ahora podemos elaborar nuestra propia cartografía, el relato de nuestros recorridos personales. Este conjunto de líneas individuales que se entrelazan con las líneas de otros y conforman los lugares donde la vida se abre paso.

Texto de Alexandra Baurès para el catálogo de la exposición MAPAMUNDISTAS 2014