Nos encontramos ya hace unos años inmersos en un cambio en cuanto a los procesos de la recogida de datos en campo, así muchas organizaciones las cuales recogían datos de forma estructurada en papel (lectura de contadores, encuestas) han realizado este paso que anunciamos en el título, de modo que es frecuente ver operarios con PDA  recopilando datos. En el ámbito de lo geoespacial si bien la topografía hace tiempo que realizó esta transformación las organizaciones que trabajan con datos localizados están inmersas en este cambio de metodología.

Los ejemplos son múltiples, recogida de incidencias de los servicios, inventariado, inspecciones, estudios del entorno… pero todas ellas con un punto en común hacen referencia al componente geospacial de los datos.

Este cambio de paradigma a veces es visto como algo tan sencillo como comprar un dispositivo móvil y adaptar las tareas para que se puedan desarrollar en él. Es evidente que es así, pero en las tareas de consultoría que hemos realizado desde aiscadmobile hemos podido comprobar  que este tipo de proyectos de «movilidad» tienen una serie de puntos clave a considerar si lo que se pretende es no volver a utilizar de nuevo el papel, estos son:

  • El dispositivo
  • Las tareas del despacho al campo
  • Los datos on-line o off-line
  • Integración con otros sistemas

El dispositivo

El dispositivo

La selección del dispositivo para la toma de datos en campo, es un aspecto del proyecto de movilidad al que normalmente no se le da la importancia que debiera y en muchos casos es uno de los puntos críticos en la implantación del sistema. La informática de consumo ha facilitado que tengamos a nuestro alcance multitud de dispositivos, en concreto las tablets, adecuadas en su mayoría para utilizar en casa o en la oficina pero no para su uso en el exterior.

Desde nuestra perspectiva como integradores de sistemas gráficos y movilidad, hemos visto como en algún proyecto los operarios vuelven a utilizar el soporte papel tras una mala decisión en la elección del dispositivo; los motivos: las baterías duraban un par de horas a pleno rendimiento y era imposible sustituirlas, lo que obligaba a recargarlo siendo complicada esta tarea en un medio adverso, la falta de filtro solar en la pantalla hacía casi imposible visualizar los datos, además el no cumplir con los grados de protección adecuados restaba usabilidad por su ineficacia en determinados medios (humedad, polvo…). Complementariamente hemos de tener en cuenta que la incorporación de GPS en aplicaciones de datos localizados es necesaria si pretendemos ubicarnos en un mapa.

Consecuentemente, optar por un dispositivo rugerizado  es primordial, el sobrecoste  inicial se amortiza con la eficiencia y usabilidad necesaria en campo. Son dispositivos preparados para trabajar con sol, lluvia, polvo, preparados para golpes y caídas e incluso con baterías reemplazables. En resumen, diseñados para el trabajo en campo.

Dualidad despacho/campo

Dualidad despacho/campo

No es lo mismo trabajar en la oficina que sobre el terreno, es evidente, aunque a veces los nuevos dispositivos y la calidad del software nos puede hacer creer que es muy similar. Estar sentado en la oficina con una pantalla de 20”, no se parece en nada a estar de pie al lado de una autopista intentando dibujar en un dispositivo móvil.

Muchas veces, al desarrollar un proyecto de movilidad se tiende, en primera instancia, a recrear aquellas tareas  que se hacen en la oficina o las funcionalidades del software que allí utilizamos. Dado que en la mayoría de ocasiones las tareas a realizar son de recogida de datos o validación de estos, lo primero que se piensa es realizar todo el trabajo desde campo y ahorrase así el proceso posterior en la oficina.  En este punto habría que plantearse ¿puede llevarse a cabo todo el trabajo en campo desde el dispositivo móvil? La respuesta dependerá mucho del tipo de dato y de las tareas que realicemos. Está claro que, por ejemplo, la toma de datos de un hidrante, comprobar su estado o tomar fotografías, son acciones para desarrollar y finalizar sobre el terreno. Son tareas sencillas que conllevan poca interacción y poco tiempo de uso del dispositivo. Sin embargo la toma de datos de una red de aguas, dibujar las tuberías, introducir los elementos, bombas, arquetas o acotar un croquis son tareas más complejas que requieren de más precisión.

Creemos que en estos casos hay que optar por la estrategia de recopilar, de preparar la máxima información sobre el terreno y después finalizarla en la oficina. No es lo mismo dibujar en un entorno de CAD/GIS  en la oficina, que sobre un dispositivo móvil y estos, aún en las mejores condiciones, no pueden ofrecer las mismas funcionalidades.

Así, es necesario evaluar muy bien cuál es el tipo de tarea a realizar en campo, el tipo de datos a recopilar y en consecuencia, adoptar la estrategia más idónea.

Datos online / offline

Datos online/offline


Dentro de un proyecto de movilidad una de las decisiones a tomar es si la metodología de trabajo en los dispositivos desplazados será online u offline (con o sin conexión a la red), ya que las estrategias o escenarios que se plantean son muy diferentes técnicamente. En ocasiones la decisión vendrá condicionada por respuestas a cuestiones como:

¿Qué tipos de datos extraigo del servidor?, ¿qué pasa si alguien modifica los datos que se han extraido para trabajar?, ¿qué sucede si otro técnico desplazado modifica los mismos datos que yo?, ¿qué sistema o quién valida los conflictos si los hay?

Sin embargo, en otras, será incuestionable el estar siempre conectados, claro ejemplo son los equipos de emergencia que deben enviar y recibir los datos de forma inminente.

A su vez, existen otros tipos de estrategias mixtas que permiten tener parte de los datos offline y trabajar online. Un ejemplo de este escenario comprendería la carga de información más estática en modo offline y las incidencias o inventariado se realizarían en modo online, ya que es necesario recabar del servidor los datos de trabajo. Aun así este modelo, siempre podría contemplar el crear una incidencia en modo offline, recoger los datos de campo y posteriormente, cuando el dispositivo encuentra conexión acabar de definirla.

Trabajo de campo

En resumen, sea cual sea el escenario, estará latente el problema de la comunicación en tiempo real, la sincronización de los datos así como al tamaño de la información requerida en los dispositivos móviles.

En todo caso optar por una opción totalmente offline si no existe la limitación de la conexión, consideramos que es un error ya que tener a un equipo desplazado y poder estar en contacto con él, conocer su ubicación así como enviar y recibir información en tiempo real son características que no se pueden despreciar si estamos tratando de integrar una plataforma de movilidad.

Integración con otros sistemas

Integración con otros sistemas

La movilidad, entendiéndola desde el punto de vista geoespacial, consiste en tratar con un tipo de datos localizados. Si nuestro sistema no es capaz de almacenar, de tratar y de mostrar estos datos será difícil integrar la movilidad en nuestra organización. Es imprescindible que nuestro sistema pueda tratar con este nuevo tipo de dato. No estamos hablando de la necesidad de un SIG en el sentido estricto, aunque si la organización dispone de él será más fácil la integración, si no de tratar estos datos y de poder visualizarlos en toda la organización de acuerdo con los requisitos que pretendan cada una de las diferentes áreas.

Luis Aguilar Cruz CTO en Aiscad Mobile