Disponer de información georreferenciada es vital en la prevención de catástrofes naturales, crisis humanitarias y en la respuesta de emergencia, por ello las geotecnologías están presentes en todas las fases de la gestión de riesgos naturales. 

En todo el mundo los asentamientos humanos se encuentran expuestos a desastres y riesgos naturales producidos por fenómenos de la naturaleza: inundaciones, deslizamientos en zonas de montaña; terremotos, erupciones volcánicas, tormentas tropicales o huracanes son solo algunos ejemplos.

Estos fenómenos aún son más dañinos cuando se producen en zonas asociadas a condiciones de vulnerabilidad, como altas tasas de pobreza, falta de de una adecuada red de distribución de servicios básicos (energía, agua...), deficientes infraestructuras de salud, etc. En este tipo de espacios aumentan las condiciones de riesgo.

Aunque contradictorio (gran número de las amenazas naturales son debidas a factores relacionados con el cambio climático y a la intervención humana en el medio natural), existe cada vez más voluntad en la comunidad internacional para poner en marcha medidas políticas, legales, técnicas, económicas e institucionales que reduzcan los efectos destructivos de estas amenazas naturales.

El uso de la información geográfica y las geotecnologías (teledetección, SIG, GNSS, cartografía, UAV...) juegan un papel fundamental en las diversas fases de la gestión de riesgos:

  • Prevención, planificación y preparación
  • Mitigación (ayuda humanitaria)
  • Recuperación temprana, transición entre la ayuda humanitaria de emergencia y la recuperación a largo plazo. 

Volcán Tungurahua entra en erupción en Ecuador feb 2014. Foto @Estacion_bcp

Veamos a continuación algunos ejemplos.

Prevención, planificación y preparación

Para hacer frente a las inundaciones, que solo en España generan perdidas de 800 millones de euros al año, la Unión Europea redactó la Directiva 2007/60 de evaluación y gestión de los riesgos de inundación, en el que se establecen las llamadas Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI). Para cada tramo ARPSI hay que elaborar mapas de peligrosidad de inundación (cálculo de la zona inundable) y mapas de riesgo de inundación (incorporación a la zona inundable de lo usos del suelo en esa zona y de las principales daños esperados).

También en otros países se están llevando a cabo mapas parecidos. La empres española Argongra y Acción Contra el Hambre colaboran en el Proyecto Hyacinth, que consiste en la realización de un estudio de las zonas de alto riesgo de inundación en Filipinas mediante el uso de técnicas SIG (Sistemas de Información Geográfica), datos de imágenes de satélite y modelos de cálculo disponibles o desarrollados para el proyecto.

El uso satélites en la planificación y prevención de riesgos se lleva realizando desde hace varias décadas, desde alertas meteorológicas a predicción y alerta de grandes incendios forestales, control de la erosión, etc.

Mitigación (ayuda humanitaria)

Una respuesta eficaz a una crisis humanitaria se basa en gran medida en poder disponer de forma adecuada de información geográfica actualizada y precisa. Tras el horrible paso del tifón Yolanda/Haiyan por Filipinas del pasado 8 de noviembre, que causó más de 6.000 víctimas según las autoridades, varias organizaciones de voluntarios desde el campo de la cartografía se pusieron rápidamente en marcha para colaborar organizando jornadas de edición y actualización de la cartografía de las zonas afectadas por el paso del tifón y de esta forma poder suministrar mapas actualizados a las ONG’s colaboradoras. En España fueron muy activas las organizadas por Geoinquietos de ValenciaCórdoba.

El uso de software y datos libres, como los suministrados por OpenStreetMap, han resultado fundamentales en la logística de la ayuda de emergencia. Aunque en Nosolosig hemos hablado varias veces de ello, lo contaba muy bien Analía Plaza en Hoja de Router, en su artículo «Ayudar tras la pantalla es posible: lo que aprendimos con el tifón de Filipinas y OpenStreetMap». 

Para editar/actualizar esta cartografía, además de miles de voluntarios, hacen falta imágenes de satélite, como por ejemplo, las proporcionadas por la International Charter «Space and Major Disasters», un organismo creado por las agencias espaciales de Francia (CNES), Europa (ESA) y Canadá (CSA), a las que se le han ido uniendo organismos y agencias de otros países. Por ejemplo el International Charter «Space and Major Disasters» ha proporcionado imágenes del TerraSAR-X con la colaboración de CONAE argentino, para la ayuda en las inundaciones del 21 de enero por desbordamiento del río Mantaro en Huancavelica, Peru

O las imágenes que se podrán obtener a través del programa europeo de observación de la Tierra, Copernicus (antes denominado GMES -Global Monitoring for Environment and Security), a través de los satélites Sentinel, que ofrecerán un servicio de soporte a la gestión de emergencias a partir de información geoespacial de las zonas afectadas, completada con los datos disponibles del terreno.

Más novedoso es el uso de drones o vehículos aéreos no tripulados (UAV según sus siglas en inglés), que tienen la capacidad de entrar durante los primeros momentos en lugares que son inaccesibles o potencialmente peligrosos y localizar supervivientes, por ejemplo.

Además pueden proporcionar datos para la creación de cartografía de entre 5 y 10 cm de resolución, frente a los 0,5 m de las imágenes de satélite. Su uso tiene ventajas evidentes de coste, resolución e inmediatez, sin embargo todavía presenta algunos problemas, como señalaban en el blog del equipo humanitario de OpenStreetMap, HOT (en inglés), al ser una tenología todavía no muy frecuente en crisis humanitarias. En la catástrofe del tifón Yolanda, donde se utilizaron, hubo poca coordinación por la fragmentación de fuentes de información y las imágenes no estaban fácilmente disponibles para su posterior análisis y despliegue, según reconocen los responsables de HOT. 

Tacloban City Drone shoot by HOT

Recuperación temprana

Una vez que ha ocurrido la catástrofe, la recuperación temprana representa los primeros pasos del proceso de planificación para el desarrollo a largo plazo, y como tal empieza en paralelo con los trabajos de emergencia. En un proceso de este tipo la evaluación de las necesidades de recuperación y el conocimiento del entorno son aspectos fundamentales para priorizar la movilización de recursos.

Los estudios y análisis necesarios para una correcta planificación y evaluación se basan en gran medida en herramientas como los Sistemas de Información Geográfica, SIG. Por ejemplo el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) de Perú, ha promovido la implementación del «Sistema de Información de Recursos para la Atención de Desastres para Lima Metropolitana y la Región del Callao – SIRAD».

El SIRAD no corresponde únicamente a un estudio de recursos esenciales sino que incluye también una base de datos georreferenciada, cartografía y análisis de estos recursos, de su vulnerabilidad y de su funcionalidad y un servidor cartográfico, que permite la visualización de información estratégica sobre recursos disponibles, optimizando así la articulación entre los recursos, para manejar la emergencia, y las necesidades de la atención de desastre, en particular las de la población damnificada.

Aunque la tecnologías utilizada es de Esri, el INDECI, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ha publicado, a partir de la experiencia citada, una completa metodología sobre la identificación y el análisis de los recursos esenciales de respuesta inmediata y recuperación temprana que busca ser de interés de los actores de todas las ciudades comprometidas en la mejora de su preparación ante un potencial desastre.