Unos 4.000 atlas y material cartográfico archivado en la Biblioteca Nacional de España (BNE) y digitalizado están a disposición de los lectores de cualquier lugar del mundo en forma libre y gratuita a través de la Biblioteca Digital Hispánica (BDH).

La Biblioteca Digital Hispánica es un recurso en línea de la Biblioteca Nacional de España, que desde su creación en 2008 proporciona acceso libre y gratuito a miles de documentos digitalizados, entre las que se destacan manuscritos, libros impresos del siglo XV al siglo XIX, grabados, dibujos, carteles, fotografías y como no, mapas, atlas y portulanos.

Aunque con una cantidad de archivos digitalizados menor a los previstos en su inicio, 100.000 actuales frente a los 200.000 previstos en 2008, sigue siendo un inmenso patrimonio que se pone a disposición de investigadores y usuarios. De estos 100.000 archivos, 4.278 corresponden a material cartográfico entre manuscrito e impreso. Los archivos se encuentran en formato .jpg de gran calidad.

Se pueden consultar mapas manuscritos, mapas antiguos, cartas náuticas, portulanos o atlas, principalmente de España, aunque también de América y África. El fondo inicial de la colección cartográfica está formado por los fondos fundacionales procedentes de la Biblioteca Real, los que Felipe V trajo de Francia y los que por diferentes vías ingresaron en la Biblioteca formando colecciones o atlas. El mayor incremento de la colección se produjo en 1913 con el traslado de los fondos del Gabinete Geográfico existente en la Primera Secretaría de Estado o Ministerio de Estado. Los mapas manuscritos digitalizados debieron ingresar en la Biblioteca Nacional por esa misma época, con el legado López Garat.

Derrotero del Mediterráneo y costa atlántica

Además de los mapas manuscritos destacan también cartas marinas. La navegación ha sido una gran impulsora de la cartografía y cartas marinas y portulanos están bien representados en la Biblioteca. Destacan los de la escuela mallorquina, como la carta trazada en el taller de Plácido Caloiro y Oliva en los primeros años del siglo XVII. José Luis Bueren Gómez-Acebo, del Área de Biblioteca Digital de la BNE, resalta las obras de Joan Martines, cosmógrafo que trabajó en la ciudad siciliana de Mesina o el atlas que se conserva de 1587, donde confluyen “dos de las corrientes cartográficas que convivían en ese momento: la tradicional de la escuela mallorquina, especializada en hacer portulanos manuscritos del Viejo Mundo, muy bellos desde el punto de vista decorativo, pero ya obsoletos en cuanto a su información geográfica; y la escuela cartográfica de los Países Bajos, típica de la mentalidad renacentista, que utiliza el grabado calcográfico y que aplica las recientes investigaciones astronómicas e incorpora los nuevos conocimientos geográficos”.

De gran importancia es también la Colección Mendoza (mapas realizados por la Familia López, en donde se incluyen los trabajos del gran cartógrafo español Tomás López).

Una visita imprescindible para quienes desean conocer como veían, y representaban, el mundo que les rodeaba los cartógrafos de hace ya unos años. Una historia gráfica de la cartografía.

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