La laguna Jokulsarlon, en Islandia, crece a costa de la desaparición del imponente glaciar Vatna.

Hace ya algunos años que visité Islandia. Pocos países me han impactado más. Da igual lo que hagas y a dónde vayas. Puedes recorrer la carretera circular Ring Road y disfrutar desde sus paisajes volcánicos, pasando por sus glaciares, cataratas de película, impactantes géiseres, cuevas de hielo, tours para ver ballenas y un largo etcétera, hasta los imponentes paisajes que puedes ver al realizar el trekking de Landmannalaugar en el interior de la isla. Es un no parar de emociones intensas día tras día.

Me gustaría detenerme a reflexionar sobre los glaciares de Islandia, y concretamente me gustaría centrarme en una laguna glaciar que hace las delicias de todos los viajer@s y fotógraf@s que se detienen en este lugar dispuestos a captar instantáneas de ensueño.

Glaciar Vatna

Aproximadamente un 10% de la superficie del país está cubierta de hielo, pero sin lugar a dudas, el Vatnajökull (jökull = glaciar en islandés) es el gran coloso del país (representa un área de más de 8.000 km²), siendo el segundo glaciar más grande de Europa por superficie y el primero en volumen (unos 3.000 km³). Sus infinitas lenguas representan una de las maravillas de la naturaleza que más me ha impactado

glaciar Vatnajökull. Foto de Andrés Martín Rodríguez
Vatnajökull. Foto de Andrés Martín Rodríguez

Laguna Jökulsarlon

Una de esas lenguas glaciares, desemboca en la laguna Jökulsarlon. El gran atractivo de esta laguna es la continua aparición de bloques (icebergs) que se van desprendiendo del glaciar y desembocan en el mar a través de una estrecha franja de agua. Por ello, es normal ver enormes cantidades de estos icebergs agolpados al final de la laguna y dispuestos a acabar en el mar, donde la temperatura del agua acaba por fundirlos. Con el paso de los años, se le ha llamado a esa playa, Diamond Beach y como comentaba con anterioridad, siempre hay cientos de turistas en ese trayecto que hacen los icebergs desde que la laguna se estrecha hasta que desemboca en el mar, para capturar fantásticas instantáneas y jugar con las luces que la naturaleza les ofrece.

Cuando visité la laguna, contratamos una actividad que consistía en subirte a una zodiac y acercarte lo máximo que estaba permitido (ya que un desprendimiento de hielo del glaciar puede formar peligrosas olas) a las paredes del glaciar. Ese trayecto me impactó enormemente, podríamos haber contratado una especie de barcos de mayores dimensiones que ofrecían más seguridad, pero pensamos que la actividad con la zodiac sería más interesante.

Cuando vi las paredes gigantescas del glaciar me quedé sin habla. No creo que haya muchos paisajes en la naturaleza que impacten más que las paredes de un glaciar. Las dimensiones son ciclópeas y las masas de hielo representan volúmenes que se escapan a la razón. Sin embargo, durante ese trayecto, el guía nos dio algunas pinceladas sobre el retroceso del glaciar y la verdad es que si no me lo hubiera dicho él, jamás lo habría creído. Me resultó inconcebible entender cómo podía ser que hubiera retrocedido tanto en tan poco tiempo.

En 1930 la laguna ni siquiera estaba formada. Hoy en día, tiene una superficie cercana a los 20 km², con profundidades en muchos lugares mayores a 230 metros. Bien es cierto que esa pequeña franja que conecta con el mar, hace que el agua marina entre en la laguna y acelere la fusión del hielo debido a la temperatura y la salinidad, pero los datos son demoledores.

Laguna Jökulsarlon. Foto de Andrés Martín Rodríguez
Laguna Jökulsarlon. Foto de Andrés Martín Rodríguez

Retroceso del Vatnajökull

Por ello he querido realizar un pequeño estudio con imágenes de satélite para ver cómo ha retrocedido el glaciar desde el año 1986 hasta la actualidad. He contactado con la Agencia Nacional de Cartografía de Islandia por si me pudieran enviar alguna imagen anterior a la formación de la laguna, pero por el momento permanezco a la espera.

La teledetección es como aquel anuncio que decía algo así como que el algodón no engaña.

He descargado imágenes de satélite en color natural, además de índices NDSI y NDWI de los años 1986, 1990, 1994, 1997 del Landsat 5; 2000, 2004, 2006, 2010 (Landsat 7), 2013, 2016 y 2019 (Landsat 8). He tenido que corregir el bandeado de las imágenes de los años 2004, 2006 y 2010 (bandas en Landsat 7).

El índice NDSI permite la detección de la cubierta nival mediante datos de teledetección y el NDWI delimita las masas de agua abiertas como lagunas o lagos. Al intentar trabajar con estos índices para poder ver por separado el crecimiento de la laguna y el retroceso del glaciar, pude comprobar como los resultados no eran satisfactorios dado que no se diferenciaban, como era mi idea, los cuerpos de agua de las masas de hielo. Tras consultar bibliografía pude confirmar mis presagios, así que decidí cambiar el flujo de trabajo.

Sin ser un experto en teledetección, decidí realizar una clasificación supervisada con áreas de entrenamiento para el agua, el glaciar y otras coberturas presentes en mi zona de estudio. De esta manera, pude obtener rásteres y formatos vectoriales posteriormente, que me permitieron jugar con los datos. Los huecos vacíos que se van viendo en los formatos vectoriales que he representado, son los icebergs que se desprenden del glaciar y se dirigen hacia el mar.

Se puede decir que el glaciar en el período de tiempo que he analizado, ha retrocedido más de 5 kilómetros.

Los resultados los muestro de una manera resumida en este pequeño vídeo. La primera parte representa imágenes en color natural de los años mencionados, la segunda parte (con la imagen más actual de 2019 fija) muestra el crecimiento de la laguna en los sucesivos años representado con diferentes colores.

Creo que tampoco hace falta hablar mucho más, las imágenes son muy claras. Cada uno deberá sacar sus propias conclusiones, pero el algodón no engaña.

 

Andrés Martín Rodríguez es Ingeniero técnico Agrícola y especialista SIG